Criando Pingüinos

Me he levantado, muy cansada, pero eso sí con mucha alegría porque después de muchos desvelos la revista quedó lista. Esto aunado a que hubo cambio de horario, aunque no le he visto nunca tal beneficio a los cambios de horario de verano a invierno, pero pues creo que no queda mucho más que aceptarlo, porque no importa que tanto me queje lo seguirán haciendo. Por lo menos este cambio de horario se acopla más a mis costumbres vampírescas en que paso gran parte de la noche sin dormir, una hora más de sueño (aunque sea meramente psicológico) es agradable.



Pingüinos

Desde hace tiempoque he adoptado la costumbre de camino al trabajo (cuando voy a la oficina) de no estresarme por el tráfico, hace mucho que deje de escuchar la radio... de hecho tenia años que él único programa que escuchaba era el que conducía Chaparro y Facundo (¡Ya párate!), no obstante, desde hace como dos años que ya no lo hago, ahora suelo llevar música, sólo la que me gusta para no tener que escuchar comerciales, me he dado cuenta de que escuchar tantos comerciales aumenta el estres, así que prefiero escuchar música, de toda, nueva, viejita, de todos géneros y artistas, porque al final lo importante es es empezar el día con algo que ya sabes que te agrada, algo que te distraera de lo agotante que es trasladarte por las calles de una ciudad contaminada por la basura que la gente tira, por los carros y los malos conductores (que te preguntas cómo es que les dieron una licencia para conducir). Y pues aunque tal vez no sea el método más ortodoxo, al menos me ha dado resultado, no llegó estresada al trabajo llego siempre tranquila.

El día comienza como todos conectar la computadora, verificar los correos nuevos, responder los que hagan falta, ir tachando de la agenda los pendientes que ya se hicieron, las interminables juntas... una tras otra, perjudicando la productividad, en fin allá ellos, prefieren tener a miles de gentes con esta metodología de trabajo, como siempre digo, mientras me sigan pagando pues seguire perdiendo el tiempo en sus juntas sin sentido.

Sí, todo parece ir normal, pero entonces comienzo a recordar el porque no me gusta venir a la oficina... a eso de media mañana comienzo a sentir mis manos que a pesar de tener horas tecleando están entumiéndose del frío. Y no solo las manos, las piernas y la espalda, siento frío en todo mi cuerpo. Alzo la cabeza para ver si veo a alguien más que este sufriendo lo mismo pero veo a todos tranquilos como si estuvieran con un clima tropical. Y entonces lo peor, me doy cuenta de que he olvidado mi suéter en casa, que no es nada raro cuando has amanecido a 20°C... comienzo a frotarme las manos, creo que los demás ya piensan que tengo complejo de mosca. Me levanto de mi lugar  y salgo a donde esta el sol. Tengo que repetir esa operación unas cuantas veces, pero cuando hay juntas es imposible hacerlo. Así que tengo que esperar en el gélido ámbiente.

Hay veces que hasta tocar el escritorio, es como tocar hielo, a veces me sorprende no ver nevar aquí dentro de la oficina, quisiera decir que esto es cuestión de la estación, pero aquí no importa la estación que sea siempre es igual, en la primavera cuando afuera hay un buen clima, en el verano cuando es caluroso, en el otoño que empieza el frío y no digamos en el invierno que tanto dentro como fuera el frío es lo que prevalece.

Es cuando pienso, tengo que quedarme mejor en casa, allí no sufro de esta situación...

Así que mañana cuando despierte, antes de emprender mi camino a la oficina tengo que recordar, en la empresa para la que trabajo, no solo fabrican computadoras y otros gadgets, ¡sino que también se dedican a la cría de pingüinos!

1 comentarios:

Perla Gutiérrez dijo...

y cuentan con los permisos de salubridad necesario?

quiero ver tu foto con hielitos colgando del pelo

jajajaja

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