La equilibrista

Alguien recientemente utilizó esa palabra para definirme, cuando al preguntarme que hago en la vida relacíoné todas mis actividades: soy contadora, y por lo pronto laboro como auditora para una entidad; pertenezco a una orquesta sinfónica,y mi lugar está dentro de la sección de los violines segundos; escritora incipiente dentro de una revista virtual; casada hace casi catorce años, con un hijo de casi once... y un montón de sueños esperando su turno para empezar a cumplirse.

Me han analizado como una persona altamente insatisfecha, al tiempo que necesito dividir mi atención en tantas cosas para sentirme viva... si supieran que no son ni la mitad de las que quisiera estar haciendo. Pero no concibo otra forma de llevar el día a día como no sea saturar mi mente y mis horas con diferentes actividades y pensamientos.

Hasta resulta sano para mi familia que yo tenga mis propias cosas que hacer, así no estoy sobre ellos y les permito tener una libertad, de la que seguramente no gozarían si mi vida girara únicamente alrededor de ellos.

Y sí, soy equilibrista, porque aunque he tratado, no puedo definir ninguna de mis actividades como prioridad, y brinco de una a otra dependiendo del momento. Hay quienes opinan que las obligaciones van primero, y yo me rehuso a ello. Hay quienes no dudan en recomendar que la prioridad son los sueños... pero de sueños no se come.

Todo es prioridad, algunas cosas en un momento, otras en otro. La realidad en que vivo y los sueños que en mí habitan son igual de importantes para mí. Es cansado ser equilibrista, pero altamente gratificante, porque estoy cumpliendo la principal meta que tengo en la vida, la que a final de cuentas resulta mi única motivación: vivir.

1 comentarios:

Ale M dijo...

Creo sinceramente que las gentes que llegan a la grandeza son aquellas que en algún momento fueron equilibristas y tuvieron que pasar por lo mismo que tú... Y sii, lo más importante son los sueños

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